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04.Mar.07 :: Oaxaca

San Juan Copala, Zona Triqui con larga historia de lucha.

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La gente triqui era indígena pura. Mexicanos. Pertenecimos algún tiempo al azteca. Hubo derrota de los compañeros por soldados de Moctezuma Segundo y de ahí los compañeros fueron a refugiarse a San Juan Copala. La historia dice que hubo dos familias, una que se llamó Chica se quedó en Chicahuastla, la otra se fue por San Juan Copala. Se formaron dos grupos: la región Triqui alta y la baja.
Actualmente, el territorio de San Juan Copala se forma con 32 barrios o agencias de policía municipal. En cada comunidad hay autoridad municipal, agente de policía municipal y un representante civil de cada pueblo. Representa a toda la comunidad. No se elige. Así por nobleza, en forma natural llega a ser. Aparte hay un mayordomo mayor. Es el que se encarga de buscar nuevamente autoridad municipal.
El problema empezó cuando se formaron los dos distritos. Los caciques comenzaron a invadir tierra y ahí es donde los triquis comenzaron a luchar y a recuperar la tierra que antes a ellos les pertenecía. Los llamamos caciques a los mestizos cuando invaden la tierra. Ellos tienen el poder político y el poder económico. También a veces un compañero triqui se vuelve traidor y quiere vender nuestro bosque, tierras comunales, y quiere explotar minerales, quiere explotar madera con fines personales.
Los caciques no son triquis, pero sí manejan a algunos triquis. De esta manera se manejan y asesinan compañeros y se provocan problemas internamente. El grupo en el poder con sus pistoleros está en San Juan Copala. Amenaza a la gente y “si no vas conmigo te vas a morir”. Son muy pocos ellos, pero tienen el poder.
Hay muchos pleitos con los mestizos, internamente, y muchos problemas de límites. Al comenzar los compañeros a luchar por la tierra, de ahí los caciques, que son muy canijos, comienzan a usar maniobra, o a pagar a algunos para provocar pleitos internos y aprovechar la situación para que los triquis se olviden de sus tierras y peleen entre ellos mismos.
Así surgió el problema. Teníamos un título primordial que nos ampara muchas tierras. Pero los distritos ya están formados y no se puede reclamar nada. Lo que estamos peleando ahorita es que se respete la resolución presidencial de 1973, cuando estaba Luis Echeverría. Se nos han quitado esas tierras y cuando cualquier compañero triqui quiere protestar son encarcelados, son asesinados.

Entre 1946 y 1948 le quitaron el municipio que era de mis compañeros que estaban en Copala; ya no fue municipio, desapareció. Entre 1948 y 1956 hubo un chingo de pleitos internos, pueblo contra pueblo. Entonces un teniente de apellido Palos, que estaba en Putla, durante ocho año manejó a los triquis. Vendía armas, cartuchos y luego pasaba con la gente y pedía que le pagaran dinero por no quitarles armas, y luego otra vez. La gente se cansó y quiso quitar a ese teniente con todos sus soldados. Los compañeros no aguantaron y emboscaron al teniente. Pero se dijo que los triquis estaban contra el gobierno y contra los mestizos de Putla y todo eso. Así lo manejó la Defensa Nacional y entonces en 1956 bombardeó el pueblo de Cruz Chiquita, a matar así a mujeres, niños.
En 1963 terminaron los problemas internos y la gente comenzó a organizarse bien. En 1964 crearon escuelas rurales. De 1964 a 1975 más o menos viene siendo tranquilo. Comenzaron a organizar bien todos los triquis. Contra los invasores de la tierra. A pelear los límites de tierra, el mal pago de los patrones y contra los acaparadores de la región.
Entonces un grupo fabricó una maniobra, lo mataron a un compañero que se llama Luis Flores en 1976. Mataron para provocar problema. Y ya la gente surgió en grupos. Por un lado se peleaba por la agencia municipal, por otro se peleaba la división política. Hubo enfrentamientos de pueblo contra pueblo donde hubo muchos muertos. La resistencia de los compañeros duró bastante, de 1976 a 1978, clandestinamente se pelearon. Nosotros teníamos una idea de no tener contacto con otra gente de fuera. Pero unos grupos no aguantaron y fueron a solicitar los ejércitos. Llegaron y se acuartelaron en San Juan Coapala y entre 1978 y 1979 recorrieron las comunidades donde existe la resistencia de los compañeros y mataron gente, violaron mujeres y robaron cosas. Yo me fui a vivir a mi pueblo natal, Cruz de Venado.

En esos años de violencia surge el mult, Movimiento de Unificación y Lucha Triqui. En 1980 nace oficialmente. Lo bautizamos en noviembre de 1981.
En 1982 me nombran autoridad municipal de mi pueblo natal. A finales de ese año las gentes en el poder comienzan a reprimir más, a emboscarnos. Desde entonces comencé a denunciar en todas partes, pero no hubo nada. En 1983, más o menos, en veinte barrios, en veinte agencias, organizamos a la gente. Como 250 gentes llevamos a Oaxaca con el fin de que hicieran justicia: “Resolución inmediata al deslinde de tierras comunales de San Juan Coapala; libertad a los compañeros presos políticos; cese el orden de aprehensión contra 300 compañeros; cese el asesinato de compañeros y castigo a los asesinos.”
Fuimos reprimidos totalmente. Y nos internamos en una escuela de economía de Oaxaca. Nos metimos y ahí estuvimos con estudiantes y otros compañeros más. Fuimos reprimidos con bomberos, policías, judiciales. Estaban dispuestos a echar agua a nosotros y sacarnos. Impidieron que entrara alimento para que comieran las señoras viudas y los niños que ha muerto su papá y que pidieron tortilla para que comiera la gente. Quedamos como dos días sin comer y la gente comenzó a enfermarse. Pero gracias al movimiento magisterial se logró detener un poco. Nos movilizamos. Duramos como 15 días en plantón y logramos que se eligiera agente municipal allá y que no hubiera nada contra los compañeros.
Pero siguieron deteniendo compañeros. Siguieron matando gente. Pasó así 1983. En 1984, en plena calle de Putla, mataron a un cacique. Entonces comenzaron a buscar en mi contra. Me refugié y me fui por otro lado. Estuve en Oaxaca escondido y de ahí me fui por la Sierra Zapoteca. Regresé ya que me dijeron que no me iban a hacer nada y sin embargo a principios de 1985 comenzaron a perseguirme y me encarcelaron en Putla. Me torturaron. De ahí todos los movimientos campesinos y magisteriales demandaron mi libertad. Estuve un año trabajando ahí. Poco a poco fueron saliendo los compañeros.

El movimiento no solamente lucha para tener el poder, lucha para que haya tranquilidad y paz para toda la gente.
La Triqui baja producimos café, plátanos, maíz, frijol. Tenemos bastantes bosques, hace poco intentan explotarlos pero dijimos que no. Los coyotes de Putla acaparan los productos.
Como en el caso de los mixtecos, los triquis salen a trabajar. Aunque haya tierra productiva, no hay tranquilidad, no hay paz. No hay garantía para nosotros. La gente prefiere irse a buscar la vida. Se va a Baja California, a Culiacán, al norte. La más se va a San Quintín y Ensenada.
Estamos viendo si vamos al otro lado de la frontera, donde están otros compañeros con los compañeros gringos a recolectar lanas para el trabajo del movimiento.
Nosotros platicamos que ya estamos acostumbrados, tenemos en la mente que somos reprimidos desde tiempo de Moctezuma. Siempre hemos sido discriminados, nunca han dejado que no nos mande el otro. Pero la gente ya tiene manera de defenderse. Se ha enseñado a defenderse. Aunque siempre hay interés de gentes extrañas y por eso hacen pelear aquí.

* Paulino Martínez Delia. maestro bilingüe y líder del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui, fue arrestado el 24 de abril de 1985 bajo diversos cargos graves. Durante su arresto policiaco sufrió tortura.

Al retirarse los cargos en su contra, Martínez Delia fue liberado. Su caso se incluyó en el informe sobre México que Amnistía Internacional publicó en 1986. El testimonio que presentamos data de 1987, y es parte de una investigación que realizó entonces Federico Besserer en la región triqui. En marzo de 1990 lo publicó México Indígena, (hoy Ojarasca), pocas semanas después de que Paulino fuera asesinado en las montañas de su tierra, en enero de ese año, en el contexto de la lucha contra el despojo que, según él mismo explica, es parte de la historia triqui por generaciones.
Entrevista: Federico Besserer
Fuente: Revista Ojarasca